La búsqueda de fama en redes sociales vuelve a encender las alarmas tras la muerte de la influencer filipina Emma Amit, quien falleció días después de consumir un cangrejo altamente venenoso conocido como "cangrejo del diablo".

El caso ocurrió el pasado 4 de febrero en Puerto Princesa, y ha generado preocupación entre autoridades y comunidades locales. La vlogger gastronómica, de 51 años, se grabó recolectando mariscos frente a su vivienda en la costa de Palawan.
En el video, también se le observa capturando varios ejemplares del crustáceo Zosimus aeneus, considerado uno de los más tóxicos de Filipinas. Posteriormente, publicó imágenes donde lo cocina y lo consume.
De acuerdo con declaraciones del jefe policial del barangay, Laddy Gemang, al medio filipino ABS-CBN, la creadora de contenido perdió el conocimiento poco después de ingerir el animal.
Fue trasladada de urgencia a un hospital, donde permaneció internada durante dos días antes de ser declarada muerta. Un amigo que también consumió los cangrejos falleció igualmente. Las autoridades inspeccionaron su vivienda y encontraron siete caparazones del crustáceo.
¿CÓMO ES EL CANGREJO DIABLO Y POR QUÉ ES TAN TÓXICO?

El Zosimus aeneus pertenece a la familia Xanthidae y habita principalmente en arrecifes de coral y zonas rocosas del Indo-Pacífico. Se le encuentra desde África oriental hasta Japón y Australia. A simple vista puede parecer inofensivo, lo que aumenta el riesgo.
Su caparazón es robusto y relativamente pequeño, generalmente de entre 6 y 8 centímetros de ancho. Presenta una coloración llamativa: tonos marrones, rojizos o púrpuras con manchas blancas o crema que forman patrones irregulares.
Sus pinzas son gruesas y poderosas, adaptadas para triturar moluscos y otros organismos marinos. Pero lo más peligroso no es su apariencia, sino su composición química.
Este cangrejo acumula toxinas como la tetrodotoxina y la saxitoxina en sus tejidos, especialmente en el hígado y los ovarios. Estas sustancias bloquean los canales de sodio en las células nerviosas, provocando parálisis progresiva. No existe antídoto específico; el tratamiento médico se limita al soporte respiratorio y monitoreo intensivo.
Los síntomas pueden aparecer entre minutos y horas después del consumo: Entumecimiento de labios y lengua, mareos, náuseas, debilidad muscular y, en casos graves, dificultad respiratoria.
En el caso de Amit, uno de los signos visibles fue la coloración azulada de los labios, indicativa de hipoxia, es decir, la falta de oxígeno en sangre.
Autoridades locales han reiterado la advertencia a pescadores y residentes: este crustáceo no debe consumirse bajo ninguna circunstancia. La tragedia deja una lección contundente: en temas de fauna silvestre y toxinas naturales, la improvisación no es una opción.
Las autoridades locales han pedido a la población evitar consumir esta especie y mantenerse informada sobre los riesgos.




