El show de medio tiempo del Super Bowl LX, encabezado por Bad Bunny, no solo rompió récords de audiencia y conversación en redes sociales, sino que también dejó al descubierto uno de los detalles más curiosos de la producción: alrededor de 500 personas disfrazadas de “arbustos” que formaron parte esencial de la escenografía viva del espectáculo. Aunque para muchos pasaron desapercibidos, su participación implicó jornadas largas, exigencias físicas y un pago que no fue menor.
La presentación, considerada histórica por ser el primer show de medio tiempo completamente en español, destacó por su estética tropical y su compleja puesta en escena. Dentro de ese diseño visual, los llamados “arbustos” aportaron profundidad y dinamismo al escenario, permaneciendo inmóviles durante varios segmentos del espectáculo.
¿CUÁNTO GANARON “LOS ARBUSTOS” QUE SALIERON EN EL MEDIO TIEMPO?
Las personas caracterizadas como arbustos fueron contratadas como extras profesionales. Su función principal consistió en mantenerse de pie y sin movimiento, integrándose al entorno visual que acompañó la narrativa del show. Aunque su labor parecía sencilla, requería disciplina, resistencia física y capacidad para soportar vestuarios voluminosos y pesados.
De acuerdo con información difundida tras el evento, los extras recibieron un pago de 18.70 dólares por hora, una tarifa acorde con los estándares de contratación para eventos masivos en Estados Unidos durante 2026. El contrato contempló un total de 70 horas de trabajo, que incluyeron ensayos previos y la jornada del Super Bowl.
Al concluir su participación, cada uno de los extras obtuvo un pago total de mil 309 dólares. Esta cantidad equivale aproximadamente a 22 mil 500 pesos mexicanos, dependiendo del tipo de cambio vigente al momento del pago.

CONTRATO CON CLÁUSULAS DE CONFIDENCIALIDAD
El acuerdo laboral incluyó ocho días de ensayos, además del día del espectáculo. Durante ese tiempo, los participantes debían portar los disfraces completos y adaptarse a las condiciones reales del escenario. Permanecer inmóviles por lapsos prolongados fue una de las principales exigencias, lo que convirtió el trabajo en una prueba física más demandante de lo que aparentaba.
Como parte de la producción, los extras firmaron acuerdos de confidencialidad estrictos. Estos documentos prohibían la difusión de imágenes, videos o detalles de los ensayos y del show antes de su transmisión oficial. El incumplimiento podía derivar en sanciones económicas superiores al pago total recibido.
La participación de los llamados “arbustos” representó un empleo temporal remunerado dentro de uno de los eventos deportivos y musicales más vistos a nivel mundial. Su trabajo, aunque silencioso y casi invisible, fue clave para complementar la producción que acompañó a Bad Bunny en un show que ya quedó marcado en la historia del Super Bowl.




